Cuando me paro a contemplar mi estado

y a ver los pasos por donde han traído, hallo, según por donde anduve perdido, que a mayor mal pudiera haber llegado;

mas cuando del camino esto he olvidado, a tanto mal no sé por donde he venido; sé que me acabo, y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado.

Yo acabaré, que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme si ella quisiere, y aun sabrá quererlo;

que pues mi voluntad puede matarme, la suya, que no es tanto de mi parte, pudiendo, ¿qué hará sino hacerlo?


Escrito está en mi alma tu gesto,

y cuanto yo escribir de ti deseo;

tu sola lo escribiste, yo lo leo

tan solo, que aun de ti me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;

que aunque no cabe en mí cuanto en ti veo,

de tanto bien lo que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quererte;

mi alma te ha cortado a su medida;

por hábito del alma mismo te quiero.

Cuando tengo confieso yo deberte;

por ti nací, por ti tengo la vida,

por ti he de morir, y por ti muero.


que mi vivir cansado sostenía.

¡Oh cuánto bien se acaba en solo un día!

¡Oh cuántas esperanzas lleva el viento!

¡Oh cuán ocioso está mi pensamiento

cuando se ocupa en bien de cosa mía!

A mi esperanza, así como a baldía,

mil veces la castiga mi tormento.

Las más veces me entrego, otras resisto

con tal furor, con una fuerza nueva,

que un monte puesto encima rompería.

Que este es el deseo que me lleva,

a que desee tornar a ver un día

a quien fuera mejor nunca haber visto.

Comments

Popular posts from this blog

Diógenes de Sinope.